Guía de uso — Limpiador lingual de cobre
El limpiador lingual es un pequeño ritual diario, justo antes de cepillarte los dientes. Aquí te explicamos cómo usarlo y cómo mantenerlo limpio.
En seis pasos
Limpia el raspador antes de nada. Púlelo antes del primer uso con limón y sal, enjuágalo bien con agua tibia y sécalo.
Hazlo lo primero de la mañana. Ráspate antes de comer o beber y antes de cepillarte los dientes. Es cuando la capa blanca sigue ahí.
Empieza por el fondo de la lengua. Sujeta el raspador por los dos extremos y colócalo tan atrás como te resulte cómodo. No vayas más allá.
Tira hacia delante con un movimiento suave. Repite de tres a cinco veces y enjuaga el raspador entre pasada y pasada. Después enjuágate la boca.
No hagas presión. Con una presión ligera basta. Para si notas dolor, irritación o heridas, y no uses el raspador sobre una lengua dañada o inflamada.
Enjuágalo y guárdalo seco. Después de usarlo, enjuaga el raspador con agua tibia, sécalo y guárdalo en la bolsita de terciopelo.
La pátina forma parte del cobre

El cobre sin tratar puede volverse algo más mate con el tiempo. Es normal; un pulido con limón y sal le devuelve el brillo.
Limpieza

Enjuaga el raspador con agua tibia después de cada uso y sécalo enseguida. Si quieres recuperar el brillo, púlelo de vez en cuando con limón y sal.
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Raspador Lingual de Cobre Kopero
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